La Pagina Espanol

CRITIC in LA TEATRAL revista de Teatro
no 28 - enero-marzo 2011

La sala Cero acogió los pasados 5, 6 y 7 de noviembre a un genio in Correcto deL Clown, un Johnny Melville muy adaptado aL humor andaLuz.......Texto: Lidia Gamer

La Barca Otro Teatro siempre tiene la agenda hasta los topes, entre talleres, monográficos, y desde noviembre hasta abril, el Ciclo Internacional de Clown. A la cita acuden artistas de países como Argentina, Estados Unidos o, de geografías más vecinas, como Portugal o Alemania, y saben aprovechar al máximo el viaje en el que se han enfrascado. Una vez aquí, no sólo se programan master class o alguna fórmula formativa similar, sino que también presentan sus espectáculos. La Sala Cero se convierte en el escenario oficial del Ciclown, y no le quedan muchas butacas vacías que digamos. Al menos, no en el inicio de la presente edición, y no en lo que se refiere a “The Best of Johnny”.

Se infiltró entre los espectadores que esperaban a la puerta de la sala, para poner orden. Un orden un poco absurdo que acompañaba con toques de silbato de guardia británico. Evidente extranjero, escocés para ser exactos, pero esono le impidió chapurrear un castellano muy digno, y sobre todo, adaptar su show a la española. La interacción con el público funcionaba, aunque el genio incorrecto imitara el acento andaluz. Desde agente del orden, presentador de su propio show, terrorista político o cantante de una banda de rock. No sólo sorprendía con sus interpretaciones, entre clown y el mimo, sino que era capaz de desdoblarse en varios personajes, a cada cual más absurdo. Con Melville, nada tiene por qué tener sentido, eso es lo que provoca las carcajadas. Como un niño malo que nos invita a jugar, y sin apenas elementos escénicos, al menos sin los visibles. Porque si fuera así, rugiría hasta una moto sobre el escenario.

'CRITIC de SALT (Girona) 18.2 2006

Este escoces afincado en Holanda es un maestro en el arte de connectar con frescura con el publico de integrarle en sus aventuras, se sus locuras y sus historias. Es un consumado mimo, que domina la daza, la improvisacion y la acrobacia.

Pero el es aun mas cosas, es un cuentista, un payaso,  un bromista que no duda en hacer desfilar ante los ojos del aforo un sin fin de situaciones a cada cual mas hilarante.Este espetaculo es una especie de recopilacion de los montajes anteriores del clown,  escenas que se enriquicen con lo que le pide el cuerpo  en el momento de la representacion y con lo que le transmite el publico. En el obra Melville despliega varios  'sketch' parodiando los pros y los contras de la Communidad Economica Europea.  Presenta a un terrorista anti-Communidad Europea que va acompanado de su sucio y peligroso criado IGOR, encargado de asesinar a politicos importantes.

Solo hay un hombre que puede impedirlo:  Sylvester Ordnance Salmon, (SOS) un especie de JamesBond a la europea que ha sido encargada de velar por la seguridad del Viejo Continente.  Tambien nos presenta un partido de futbol en directo con uno delos mejores jugadores en el momento justo antes de marcar un apoteosico gol ( y su repiticion de la jugada, Se adentra en un hospital para intentar escudrinar de la Sanidad Europea y mostrar que a veces, vale mas la pena desarrollar un plan perticular de autocura. Finalemente la banda de rock heavy  al completo da un concierto que no se puede escuchar aunque el publico asegure que la puede oir. En resumen Melville nos presenta un espetaculo nada corriente donde la risa esta mas que asegurada.

z.jpg(136006 bytes)
kpn5.gif (98552 bytes) 006.gif (103471 bytes) holo.gif (166740 bytes)

CRÍTICA DE TEATRO
Un torbellino
18.08.08 - PEDRO BAREA

Escocés afincado en Holanda, Johnny Melville es un showman. Tiene formación en mimo y pantomima, y en esos oficios consigue sin duda sus mejores momentos, pero además danza, improvisa con el público, es acróbata y humorista y es, sobre todo, un cuentista poderoso capaz de interpretar simultáneamente varios personajes hablando entre sí. Si se tiene en cuenta que es mimo pero habla, que va solo pero sus historias necesitan mucha gente, y que es narrador pero apenas chapurrea el castellano, se puede tener un perfil todavía más parecido a este bromista que parece no tomarse en serio, aunque podría.
Haciendo su homenaje contracultural al mimo Marceau lleva el uniforme de mallas ceñidísimas, pero negras. El rostro maquillado de blanco para resaltar los gestos es en Melville un rasurado rabioso, que consigue hasta abrillantarse el cráneo lleno de ángulos, o ajustar la goma de un desatascador succionando en su calavera. Presenta a un terrorista anti Europa que va acompañado de su peligroso criado Igor a la caza de políticos, y consigue él solo el plano y el contraplano del diálogo, cambiando de postura y gesto... La apoteosis es recorrer en moto el patio de butacas, o encarnar una banda de rock heavy al completo. La moto no existe, pero suena; el concierto no suena, pero existe. Todo es coreografía, aunque tampoco haya coro.
Tiene un impulso infantil, pero de niño-monstruo, de virtuoso de lo incorrecto, y saca rendimientos notables. Es divertido el golfista Ballesteros en arenas movedizas, o los chistes visuales a partir de un objeto insólito, el desatascador, con el que se transforma en personajes caracterizados de contundentes microrrelatos.
Sabiendo a lo que vamos, no hay que perderse a este impresentable presentador allí donde enseñe sus espléndidas malas arte

 

 

top